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La
Huatapera |
La
Huatapera:
Por: Prof. Francisco Hurtado Mendoza
Era costumbre en España dedicar un anexo de los conventos y de las comunidades religiosas
para albergue de los viajeros a quienes sorprendía la noche por los caminos, como nos
narra Gustavo Adolfo Becquer en su célebre leyenda "El Miserere". Estos mismos
anexos estaban también dedicados a servir de hospitales a fi de atender a los enfermos
que necesitaban atención para sus males, ya fueran enfermos de los viajes ocasionales, de
las romerías religiosas que eran y siguen siendo tan populares en España o de los
pobladores que vivían cerca de los monasterios y abadías.
Esta es la razón principal por la que los primeros religiosos franciscanos que llegaron a
estas tierras Michoacanas, alentados por la experiencia de su patria, determinan sabia y
humanitariamente construir albergues-hospitales a los que los indios llamaron
"Huatápera", voz tarasca que según la versión de los señores Gutiérrez
Govea que han dedicado por muchos años su dedicación particular a la Huatápera de
Uruapan, y de muchos lingüistas purhépechas, significa: "Lugar de Reunión, sitio
donde se pueden reunir o a donde pueden llegar", por lo que en este caso y con
fundamento histórico y tradicional, la Huatápera de Uruapan fue fundada por fray Juan de
San Miguel en el mismo año de la fundación hispánica de esta ciudad, en 1533, con el
fin de que en ella se atendieran las necesidades de salud de los indios que en esta
región la tenían sumamente quebrantada : enfermos de todas clases, heridos, anémicos y
moribundos, ya que, como es sabido, fueron recogidos de cuevas y barrancos en donde se
hallaban escondidos por temor que tenían a los españoles que invadían vandálicamente
la región de Michoacán y de Uruapan.
Sin duda que también, como era la costumbre de los franciscanos desde sus primeros
conventos, eran estos recintos empleados como albergue para quienes tenían necesidad de
pernoctar al viajar de unas latitudes a otras y en donde además podían solicitar agua y
alimentos porque sabían que no se les negaría esa petición de elemental humanidad.
Aquí en Uruapan, la primera tarea de Fray Juan de San Miguel y de sus primeros indios
reunidos fue la construcción de un rústico techo para pasar las primeras noches y
atender a los enfermos, base de lo que sería, sin duda y ahí mismo, lo que conocemos
como la Huatápera,incluyendo una techumbre semejante para los primeros rituales
religiosos cristianos, al mismo tiempo se iniciaba la construcción de la iglesia de San
francisco y la de una modesta capilla en la que realizarían sus oficios religiosos y a la
que le dio el nombre de "Nuestra Señora de la Purísima Concepción"(nombre que
se le dio también al convento ya que fue designada como patrona del mismo),edificada en
lo que ahora es el santuario de idéntico nombre, al oriente de la Huatápera.
Según el cronista De Herrera: Mientras una parte de los indios se dedicaban a la
construcción de la iglesia mayor, otra parte considerable de ellos, bajo la hábil y
acertada dirección de Fray Juan de San Miguel, comenzaba la fabricación del
"Hospital de Indios" (Huatápera) y de las capillas de la Purísima Concepción
y del Santo Sepulcro, y de este modo, al mismo tiempo trazaba, construía, distribuía
indígenas en sus terrenos propios, curaba enfermos bautizaba y oraba con esa fe que sólo
estos santos varones podían tener en esos momentos aciagos de la historia de nuestros
pueblos purhépechas.
La Huatápera de Uruapan u Hospital de indios fue el primero que se estableció en
Michoacán, en 1533,ya que los fundados por Vasco de Quiroga son de uno y dos años
después, respectivamente: el de "Santa Fe de la Laguna" en la ribera norte del
lago de Patzcuaro y el de "Santa Fe del Río" en las márgenes del río Lerma
cerca del pueblo de Numarán.
Como además de albergue y hospital fue un lugar de reunión de los "cargueros"
y "Semaneros" de Uruapan (y así lo eran también en otros poblados indígenas
las huatáperas) es clara la significación que de tal nombre derivan algunos traductores.
La Huatápera de Uruapan, la más preciosa joya arquitectónica de la ciudad, y sin duda
el primer edificio construido si consideramos, como debe ser, sus más sencillos inicios,
a venido pasando a través de su historia un lastimoso vía crucis: originalmente
comprendía todo el espacio circunscrito por las calles Vasco de Quiroga, 2ª del Beaterio
y primera de las Camelinas y al frente por la plazuela de Fray Juan de San Migue, a lo que
se ha mutilado impunemente una gran parte del área norte para convertirla al comercio de
antojitos; La capilla primitiva de la Purísima Concepción que estaba construida de
Oriente a Poniente se derribó en 1890 para edificarse la actual de Norte a Sur, el muro
y la puerta de entrada fueron retirados y bien podían haber sido remodelados y
modernizados; la barbarie revolucionaria incendió una parte del edificio junto a las
celdas que se conservan al frente y junto a la capilla del Santo Sepulcro; aluna autoridad
ávida de ingresos económicos de ingresos improcedentes, inadmisibles, abrió algunas
puertas por la calle Vasco de Quiroga:"con el fin de de tres habitaciones en
arrendamiento han sido abiertas cinco puertas pro la calle Don Vasco de Quiroga" dice
textualmente el historiador De Herrera, y esto ocurría por la ´decada de 1920, y algo
más bárbaro fue la destrucción de dos puertas y dos ventanas del corredor poniente con
el mismo fin mencionado, cuando esas puertas tenían tal estilo y tal belleza morisca,
como aún se puede apreciar alguna, y donde parece no caber el perdón; la cruz de piedra
labrada en una sola pieza que ocupa el centro del patio centrales recorrió al lado
oriente; el gran tesoro artístico que representa la capilla del Santo Sepulcro que está
a punto de extinguirse; los puestos de los comerciante semifijos y ambulantes que rodean
al edificio más noble, más antiguo y más digno de nuestra ciudad, hay donde fuera el
centro de la vida social, religiosa y política de nuestro entorno y donde su suelo y sus
muros nos hablan del fundador de Uruapan y del padre amantísimo y primer obispo de
Michoacán Dan Vasco De Quiroga, ambos ahí fallecidos ( esos puestos y comercios) la
afean, la denigran y le van dando muerte paulatinamente.
Nuestra Huatápera
está convertida ahora en un Museo de Arte y de Tradición indígenas, y es un monumento
de carácter histórico que debe se conocido con más interés y responsablemente
resguardado por los Uruapenses, por los Michoacanos y por todos los que aman la
tradición, la historia y la cultura pilares de la identificación y del cariño a lo que
es nuestro.
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